Propuesta terapéutica
Salud mental Vs. Salud emocional
Existe la creencia social que cualquier problema que esté relacionado con nuestra mente o nuestra personalidad puede ser considerado como síntoma de una mala salud mental. Esta creencia ha hecho de nuestro sufrimiento un tabú y ha provocado que todas aquellas personas que han sabido reconocer en su problema nada más que una dificultad emocional busquen solución en el mercadillo pseudo-espiritual de la Nueva Era.
No tenemos una mente enferma, todo lo contrario, nuestro cerebro es una máquina perfecta que simplemente manifiesta la mente para la que ha sido programado. Nuestros problemas tienen origen en la forma en la que en nuestro cerebro, y por lo tanto en nuestra mente, han quedado reflejadas nuestras experiencias y en la forma en como hoy se expresan a través de nuestras emociones.
Nuestros conflictos, nuestros problemas relacionales y sentimentales, nuestro sufrimiento, no son más que la consecuencia de las experiencias vividas durante nuestra infancia (incluyendo la vida fetal) y que no han sabido ser integradas adecuadamente por el niño o niña que fuimos. Hoy por hoy siguen vivas en nuestra mente y en nuestro corazón las creencias implantadas durante esa etapa y no nos permiten interpretar la vida nada más que desde nuestro sentir. Vivimos secuestrados por el impulso y la urgencia de nuestras emociones y esta forma de vida no nos ha permitido atisbar quien verdaderamente somos ni tampoco descubrir el mundo grande y hermoso que hay más allá de la limitada forma de experimentarlo que nos permiten nuestras emociones.
La solución a nuestros problemas viene necesariamente por la constatación de nuestro sufrimiento, las creencias que lo provocan y como estas han aparecido en nuestras vidas. A esto se le llama Comprensión y esta es la única herramienta que aporta solución a nuestros problemas. Da igual el método, la técnica o la terapia, sin el elemento de la comprensión no es posible solución alguna. Solo esta sencilla capacidad nos permite desidentificarnos de nuestro sufrimiento y verlo, no como algo innato sino como algo adquirido, es decir, reconocernos. Por si esto fuera poco, la comprensión nos permite además constatar que detrás de “lo que no somos” existe un mundo que para nada tiene que ver con el que antes sentíamos y que invita a ser experimentado con otro corazón.
Esa es la filosofía en la que desarrollo mi trabajo.
No tenemos una mente enferma, todo lo contrario, nuestro cerebro es una máquina perfecta que simplemente manifiesta la mente para la que ha sido programado. Nuestros problemas tienen origen en la forma en la que en nuestro cerebro, y por lo tanto en nuestra mente, han quedado reflejadas nuestras experiencias y en la forma en como hoy se expresan a través de nuestras emociones.
Nuestros conflictos, nuestros problemas relacionales y sentimentales, nuestro sufrimiento, no son más que la consecuencia de las experiencias vividas durante nuestra infancia (incluyendo la vida fetal) y que no han sabido ser integradas adecuadamente por el niño o niña que fuimos. Hoy por hoy siguen vivas en nuestra mente y en nuestro corazón las creencias implantadas durante esa etapa y no nos permiten interpretar la vida nada más que desde nuestro sentir. Vivimos secuestrados por el impulso y la urgencia de nuestras emociones y esta forma de vida no nos ha permitido atisbar quien verdaderamente somos ni tampoco descubrir el mundo grande y hermoso que hay más allá de la limitada forma de experimentarlo que nos permiten nuestras emociones.
La solución a nuestros problemas viene necesariamente por la constatación de nuestro sufrimiento, las creencias que lo provocan y como estas han aparecido en nuestras vidas. A esto se le llama Comprensión y esta es la única herramienta que aporta solución a nuestros problemas. Da igual el método, la técnica o la terapia, sin el elemento de la comprensión no es posible solución alguna. Solo esta sencilla capacidad nos permite desidentificarnos de nuestro sufrimiento y verlo, no como algo innato sino como algo adquirido, es decir, reconocernos. Por si esto fuera poco, la comprensión nos permite además constatar que detrás de “lo que no somos” existe un mundo que para nada tiene que ver con el que antes sentíamos y que invita a ser experimentado con otro corazón.
Esa es la filosofía en la que desarrollo mi trabajo.
La terapia
El fundamento de mi propuesta se basa en los principios del HBL expuestos en esta Web. El objetivo de la terapia es la búsqueda de la comprensión y la manera de alcanzarla ha de ser simple y respetuosa con nuestra naturaleza.
La propuesta terapéutica se basa en el establecimiento de un diálogo con la persona en el que, abordando sus circunstancias, la voy guiando a través de su mapa emocional. Buscando así constatar todo su sufrimiento e identificar las creencias que le dan origen. Una vez identificadas, y a través de sencillos ejercicios de relajación, sitúo su mente en un estado receptivo a los recuerdos asociados al sentir provocado por sus creencias. Así sacamos a la luz la manera en que estas se han instalado en nosotros. La comprensión hará el resto…
Siempre hemos intentado escapar de nuestras emociones pues provocan dolor. Escapar, o reprogramar, o esconder, o lo que sea con tal que dejen de causar tanto daño. Así que básicamente la propuestas es hacer algo que no habíamos hecho antes, algo que todavía no habíamos probado. Abordar la solución a las emociones, desde las propias emociones. Observarlas, identificarlas y comprenderlas… eso es Consciencia.
El proceso Terapéutico consta de tres fases:
- En la primera se elabora un catálogo de nuestra expresión emocional que nos permitirá, por un lado, descubrir todo lo que se quiere cambiar, y por otro aprender a observar lo que es importante. (Constatar)
- En la segunda se identifican las creencias y el sentir asociado a ellas. (Esclarecer)
- En la tercera se descubre la manera en que estas se han asentado en el tiempo y se constatan las consecuencias que han provocado. (Recapitular)
Dispongo de un lugar de consulta privada en Pontevedra y también en Barcelona.
Debido a la naturaleza de mi propuesta es posible realizar un proceso terapéutico a través de videoconferencia. De esta manera puedo atender a cualquier persona en cualquier lugar del mundo en tiempo real. Para ello no hay más que disponer de conexión a Internet, una buena WebCam y unos cascos de buena calidad con micrófono incorporado. Las condiciones se establecerán en función del lugar desde donde se produzca la conexión.
Para cualquier duda o consulta no dudes en ponerte en contacto conmigo. Tienes mis datos en la página principal.
Debido a la naturaleza de mi propuesta es posible realizar un proceso terapéutico a través de videoconferencia. De esta manera puedo atender a cualquier persona en cualquier lugar del mundo en tiempo real. Para ello no hay más que disponer de conexión a Internet, una buena WebCam y unos cascos de buena calidad con micrófono incorporado. Las condiciones se establecerán en función del lugar desde donde se produzca la conexión.
Para cualquier duda o consulta no dudes en ponerte en contacto conmigo. Tienes mis datos en la página principal.